Presentación de El Hablador 16. Revista Virtual de Literatura

Ayer -04 de agosto- en el C.C. Ccori Wasi se llevó a cabo la presentación de la Revista Virtual de Literatura El Hablador -número 16-. Los comentarios estuvieron a cargo de Sandro Marcone, José Donayre, Mario Granda y Giancarlo Stagnaro.
Sandro Marcone
Anoto varias cosas interesantes que mencionó Sandro Marcone en relación a El Hablador, el aforo que habita y su futuro . Para Marcone nos encontramos frente a dos espacios que se cotejan: el real y el virtual que no significa irreal sino no físico. Ese espacio -internet – no es un medio de comunicación convencional, no es una moda, no es tecnología, son seres humanos construyendo información.
Frente a ello nos encontramos con algunos mitos, dice.
Uno es el de creer el fin de los intermediarios. No, lo intermediarios se van modelando en un mundo de información.
Otro es que las marcas no importan. Falso, sí interesan porque una marca conlleva una estrategia de acopio de valor. Y El hablador es una marca. ¿ Por qué?
- Porque es reconocida por sus pares.
- Porque posee 152 páginas de citas que es un capital, es ganar una posición.
- Porque el 25% del tráfico que tiene El Hablador es peruano. Significa, entonces, que es una revista global [el 75% del tráfico proviene de google].
Marcone refiere un rasgo peculiar que tiene que ver con el papel del tiempo que permanece el lector en la web. El contenido puede ser bueno, pero no coincidir necesariamente con sus intereses o búsquedas. El lector promedio en El Hablador es de 5 minutos. Tiempo decoroso y significativo tomando en cuenta que una persona tiene un nivel máximo de participación de 15 minutos.
Un aspecto que no debemos dejar pasar: el contenido. En El Hablador no tenemos el copy/paste; encontramos contenido. Lo que lleva a repensar sobre el desarrollo de internet y el lenguaje que urde, considerando que uno de los problemas de la educación en el Perú es la falta de comprensión de lectura.
José Donayre, Mario Granda y Giancarlo Stagnaro
José Donayre reveló las dos obsesiones de Giancarlo Stagnaro co fundador de El Hablador. La primera: su devoción por el lado oscuro de la fuerza, en alusión a la película La Guerra de las Galaxias. Afición que, claro, no compartía como aficionado a Viaje a las Estrellas. La segunda: producir una revista literaria.
Al principio pensó que se trataba de una quimera como los nombres de los amigos que Stagnaro citaba. Pero con el transcurso del tiempo constató que El Hablador no era una ilusión y que los amigos sí existían.
El hablador, menciona Donayre, presenta una gran virtud: llena vacíos informativos, ofrece información relevante, difunde distintos puntos de vista y genera opinión.
Y se pregunta si ese color negro que invade e irrumpe en El Hablador tiene que ver con un homenaje solapado al tinte negro o al lado oscuro de la fuerza que Stagnaro cultiva.
Mario Granda comentó sobre la relación de El Hablador con el terreno virtual, la periodicidad de la revista y aludió -espero no equivocarme- a la necesidad y demanda de inmediatez del usuario por obtener la información: las personas acuden para corregir textos o palabras a las herramientas que suministra word y no al diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
Giancarlo Stagnaro agradeció a todas las personas que hacen posible El Hablador. Hizo una mención especial al escritor Carlos Eduardo Zavaleta y a Blanca Peirano.
gau