Lima escrita por Julio Ramón Ribeyro.

Lima escrita por Julio Ramón Ribeyro. Perú21. 2 de octubre del 2016.

 

 

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“Mamá:¿no te parece raro verme traducido al alemán? Julio Ramón Ribeyro. París 1961.

En el Centro Cultural Inca Garcilaso de la Cancillería se lleva a cabo un homenaje y reconocimiento al escritor Julio Ramón Ribeyro: Libros, fotos -66-, postales, incluso su tablero de ajedrez y máquina de escribir entre otros objetos personales acompañados de citas afiladas y frases perspicaces. Además, un breve documental La elocuencia del mudo que recorre la vida y ruta del escribidor de Solo para fumadores y que consta de tres partes: a) El escritor, b) la palabra y el humo, c) Los últimos años. La voz en off es la de Antonio Cisneros y las entrevistas a Alonso Cueto, Alfredo Bryce, Guillermo Niño de Guzmán, Hernando Cortés  fueron realizadas por Jorge Coaguila.

 

Apunto:
“Mamá:  ¿ no te parece raro verme traducido al alemán? París 1961”, escribe Julio Ramón Ribeyro en la dedicatoria a su madre Mercedes, con motivo de la traducción al alemán de su antología de cuentos Mar Afuera

 

Sentencia que tiene un efecto demoledor: “los perros, como muchas personas, necesitan un amo para vivir”. 

Ribeyro y París: La vida en París es dura, no había que dejarse amilanar por los contratiempos, había que superar los obstáculos, todo el mundo había pasado por las mismas, era necesario luchar”.

5 de abril.
Un departamento frente al mar -entre el Cuartel San Martín y la quebrada de Armendáriz- una habitación recóndita con libros, discos y grabados; un sillón de cuero para descansar o dormir; un salón grande donde quepan mis amigos cercanos; y los medios para estarse en casa, sin otra tarea que pensar, conversar, escribir, fantasear. A eso se reducen todas mis aspiraciones. 1975.

 

11 de mayo
Cuando no estoy frente a mi máquina de escribir me aburro, no sé qué hacer, la vida me parece desperdiciada, el tiempo insoportable. Que lo que haga tenga valor o no es secundario. Lo importante es que escribir es mi manera de ser, que nada reemplazará. Cuando imagino una vida afortunada, millonaria, veo siempre el lugar donde pueda seguir escribiendo. Si no fuera necesario comer, dormir, trabajar, no abandonaría este sitio, donde nada me incomoda, donde gozo del más completo albedrío, donde soy dueño del mundo, de mi mundo, sus fabulaciones, hazañas, torpezas, locuras, el mundo irreal de la creación, al lado del cual no hay nada comparable. La tentación del fracaso.